Antonio Nuñez ” el Ranki “¡ La saga Rancapino continua !

Foto :Miguel garcía ( Diariodelaltoaragón)

Es un cantaor joven pero que ha heredado el metal abolengo de su padre, Rancapino tiene una prole numerosa de los que destacan al cante; Antonio Ranki , Alonsito y Ana principalmente al cante.

Es un cantaor que tiene la dualidad de combinar el eco primitivo junto a frescura para colaborar con nuevas tendencias flamencas , así como fusionar con artistas como Bebe, Jerry Gonzalez entre muchos otros jazzeros.

Como nos ha comentado va a iniciar una nueva gira por África donde se han creado los festivales afroflamencos.

En cuanto a su padre tenemos la noticia de que se le realizará un homenaje de los flamencos más destacados e irá acompañado de un documetal.

Aquí dejamos un video de la actuación del primer festival afroflamenco de Dakar junto a Javier Colina , Juan Diego, Tomasito entre otros.

Luis Escudero.

Cante con denominación de origen.

HUESCA.- Llegaba El Ranki a Huesca con la garantía que le concede ser hijo de Rancapino. El flamenco sigue heredándose, a través de la enseñanza de padres e hijos, pero también de la genética, que concede voces similares en distintas generaciones. Son innumerables los ejemplos que vienen a la cabeza.

En casi todos los casos la exigencia que viene dada por la procedencia se alcanza con dignidad y en algunos, con excelencia o incluso superando los precedentes.

El Ranki no falló tampoco a la etiqueta de cantaor con denominación de origen. Su sonido tiene ecos de su padre, con una voz rota sin llegar al extremo de la original, y se le nota la escuela de su casa, del cante añejo, reposado y profundo.

En el público, quién va a ver al hijo, va a ver al padre, al menos un poco. El Ranki no defrauda en esa misión. Empezó por el lado más primitivo del cante, por martinetes, con profundidad. Iría desgranando más tarde soleares, acudiendo en ocasiones a las referencias paternas y siempre pletórico de voz y energías, ya con la guitarra acompañante, que estuvo brillante a lo largo de toda la noche. Lo que menos se le ve de Rancapino es ese cante casi susurrante y delicado, que apabulla y que pone el contrapunto a esos momentos en los que sale la voz a chorro.

Y después vino la parte festera, con alegrías, tangos y bulerías. En este caso, al Ranki se le vio entre la escuela paterna, la gaditana y la prácticamente inevitable escuela camaronera, con sabor a cada una de ellas por tercios. Brioso en el compás, intenso en el cante y fino en la entonación, bien envuelto todo ello en el toque.

Lo mejor pudieron ser los últimos tercios por bulerías, en los que El Ranki exhibió poderío para acabar la parte flamenca de la velada.

Después, ofreció una segunda parte rumbera y festiva, compaginando ya voz y guitarra. Estuvo desenfadado, como correspondía, alegre e incluso algo alborotado, ya con el ritmo desenfrenado. Gustó mucho, que es de lo que se trataba, y dejó ver su capacidad para sacar partido de su flamenca voz en la rumba.

Y para acabar, volvió a los orígenes con unos fandangos que no podían faltar y, de nuevo, volvió a sonar esa voz rota y esa jondura, la del Ranki, que fue, como se esperaba, un poco la de Rancapino.

Fuente : Diariodelaltoaragón.

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